viernes 27 de enero de 2012

Un paréntesis en el deseo.



Extrañamente, eres una historia aislada. Y a pesar de ser fugaz, vibrante. Demasiado vibrante. La cuerda del arco se tensa. Casi, por cuestión de un pelo, casi que pudo haberme herido.
Qué bueno que acaba, al menos.

lunes 16 de enero de 2012

Ciclos.

¿Qué es lo que uno espera? ¿En dónde se encuentra el hilo tensor, la maquinaria? ¿Dónde se encuentra el principio motor? ¿Qué es lo que hace que una cosa lleve a la otra? ¿Cómo empezar? ¿Cómo volver a empezar?

¿Cuál es el sonido generador? ¿En dónde se encuentra el hummus de todas las causas, de todas las actividades? ¿Qué hay que hacer para que uno cause revuelo? ¿Qué hay que hacer para generar posibilidades?

Y, en el caso de que las haya, ¿Para qué sirven? Porque me parece que los ciclos no son sino meras repeticiones sin sentido. Parece que los días se suceden, uno tras otro, repitiéndose. La noche no es más que el día que se apaga para volver a empezar. El devenir parece más bien un ir y venir, un oleaje perpetuo, puntual, exhaustivo. El oleaje de los días y las noches me parece incompleto. Los ciclos me parecen un caso perdido; una condenación perpetua a la repetición cansina, fatigada, siempre la misma cosa. ¿Qué hay detrás de los días? ¿Y dónde se puede romper la fachada, en dónde están las cosas que mueven al mundo? ¿En dónde se encuentra el hilo tensor, la maquinaria? ¿Dónde se encuentra el principio motor?

Dadme un punto de apoyo, y yo moveré al mundo. Dadme un punto de apoyo. Dadme un punto… ¿Cuál es el punto? ¿Qué es la fuerza si no hay más que pura inercia? Una roca grande, férrea, mortuoria. Y nosotros somos hormigas, rodeando la roca, intentando movernos para no desequilibrarnos, para no ser comidos por los pájaros, para justificar la existencia de nuestro andar por la tierra. ¿Y qué nos queda, qué resulta? La roca no se mueve. La roca es gigante. Es enorme. Es pesada. Las grietas no son más que pequeñas cicatrices. ¿En dónde queda nuestro movimiento? ¿Y cómo comenzar? ¿Dónde se encuentra el principio motor?

Tal vez uno se preocupa tanto en el problema que minimiza el movimiento. Pero, y si nos movemos ¿Para qué lo hacemos? ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar al movernos? ¿Qué miedos estamos dispuestos a dejar atrás? Porque el miedo es grande. Siempre podemos caer. siempre es posible disolverese en el vacío de un panorama gris, homogeneo. Si es que vamos a la deriva, ¿Por qué hacerlo? ¿Por qué intentar enfrentarse al oleaje de las noches y los días? Y en dónde encontrar esa fuerza, ese movimiento, ese suicidio letárgico que conlleva a la vida nueva. Mi sospecha es que no se encuentra en el vacío de las cosas. Pero tampoco se encuentra en las cosas mismas. Todo ello no son más que artífices, placebos. A veces se me antoja pensar que es lo único real. Aunque otras veces algo en mí me convence de que no es cierto. Hay más cosas allá, en el horizonte, más allá de lo que uno pueda pensar. Pero, ¿En dónde están? ¿En qué momento decidí perder la ruta? ¿En qué momento el camino aparece neblinoso, sin esperanza? ¿En qué momento desistí de mover las piernas, de correr? ¿En qué momento admití que todo está mal y que no se puede hacer nada por ello?

domingo 11 de septiembre de 2011

d'aprés le deluge

Un día como hoy tenía que explotar todo para despertarme y entender que su ausencia es cada vez más real que nunca. Y un día como hoy, es de esos en los que ya nada parece cuadrar. Todos los días intento darme cuerda, intento convencerme para seguir haciendo lo que creo que es correcto. Pero hoy no sé qué caso tiene.

jueves 1 de septiembre de 2011

Tonterías

yestaesunadelasvecesenlasquenoquieroseryoyquisieraserotrapersonaymemolestatodoyestoyhartodetododetodoyavecesyanopuedomasyyanopuedomasnoquieronadanoesperonadanoquierosernada.

miércoles 31 de agosto de 2011