sábado 3 de enero de 2009

Cartas.



Hoy revisé mi cuenta de e-mail y no encontré nada. Aparte de unos cuantos correos de promociones de Cinemex y de Myspace, claro. Me pregunto desde cuándo el correo electrónico se limitó a ser, en las últimas instancias, un sistema para comunicarse supercherías y leyendas urbanas, además de listas de consejos baratos y pueriles. Si quieres saber los 10 consejos para tener un novio, inscríbete en una cuenta como Yahoo o Hotmail y agrega a quien sea. Después de todo, siempre habrá Forwards para aventar a manos llenas, incluso de la gente a la que le hablas cada tres milenios.

Claro que para la comunicación a distancia ahora está Messenger. Tal vez es por eso. Y si no es el messenger, siempre quedan las seudollamadas "páginas de redes sociales", onda Facebook o Myspace. Creo que por más que lo he intentado, no soy ningún prestidigitador en esto de las redes sociales. Siempre acaba hartándome la idea de andar mandando mensajitos vacuos por el sólo hecho de tener más comentarios. De todos modos sigo teniendo mi perfil adornado y lleno de cosas y subo fotos y reviso diario si no me han dejado nada nuevo. Oh, soy toda una víctima de estos tiempos modernos. Que alguien me salve.

Me pregunto si ahora las Oficinas Postales se estarán muriendo de hambre más que de costumbre. Y es que en realidad, lo que ahora más sufre es el abuelo de todos los artífices que han venido a plagar de supuesta modernidad a estos tiempos despegados en mensajitos de celular y conexión inalámbrica. En realidad, un término más certero para el correo moderno podría ser algo así como "La Red Física y Arcaíca de Propagandas y Demandas Financieras". Creo que nunca en mi vida he visto algo más que recibos telefónicos, de la luz, del agua y uno que otro Ultimatum anunciando un embargo por falta de pago de las tarjetas de crédito de mi papá. Oh sí, cuando las leía en realidad creía que nos íbamos a quedar sin casa y nos íbamos a morir como perros, todos, en la calle. Después entendí que se lo mandan a cualquiera que no pague dos pesos porque compró un chocolate en bonos, pero bueno, eso tenía que tardar en comprenderlo. Eso, o en realidad el hecho de que nos hayamos cambiado de casa no fue por las razones que me habían dicho... Oh dios mio.

Pero hace mucho tiempo, cuando tenía unos 10 u 11 años, recibí una carta de un amigo que había conocido en los chats de Animekai (díganme si no reafirmo todavía más mi posicion de VICTIMA DE LOS TIEMPOS MODERNOS). El amigo del que estoy hablando vivía (y supongo que aún vive) en Guaymas, y creo que era el más entusiasta en esto de mandar correo tradicional. Me llegó en un sobre con mi dirección escrita a mano y un dibujo hecho a lápiz con una caricatura parecida a las de Pokémon. Válgame dios, desde esa edad me gusta hablar con ñoños. El punto es que recuerdo que la primera vez que la ví, supe que era una cosa inusual, de esas que aunque la mayoría de la gente piensa que le pasa a todo el mundo, la verdad de las cosas es que sólo el 20% de la población o algo así sabe de lo que está hablando. En pocas palabras: Todo mundo sabe de qué se trata el correo, pero poca gente (en estos tiempos, por supuesto) en realidad ha tenido la gracia de recibir una hoja con olor, color y sabor de otros lugares, escrita por la mano de otro alguien, que aunque no está presente en ésta, la burbuja de realidad materializada, uno sabe que existe. Sabe que existe porque a través de ese trozo de papel, la realidad del otro lado del mundo se le presenta en esencia tangible, sin necesidad de radiaciones ni ondas hertzianas emitidas por antenas que transmiten los no-lugares en pantallas rellenas de cristal líquido, sin necesidad de bips bips ni tralalalás y, por mucho, más concisos que una sarta de palabras escritas a través de una conversación virtual tan ajetreada que una normal parece silencio del más gélido. Así de Verniano está el asunto. Pero Julio Verne también mandaba cartas.

Ahora recordé (muy precariamente) lo que se siente que uno reciba correo: Dejándose un poco vulnerable al darle a un desconocido espacial la dirección de nuestro único y aparente recinto de seguridad y confianza, recibiendo de otro lado de la tierra el espectro de la existencia de otras personas y conservando, como si fuera alguna clase de reliquia, ese registro tan frágil como lo es una hoja de papel escrita a tinta. Tal vez más que preocuparnos por el sentido de la comunicación, al tener a Telcel y Messenger y Facebook y Hi5, nos preocupamos más por el hecho de sentir que estamos comunicados, que nuestra esencia y nuestra moralidad y nuestra empatía y la percepción de nuestra persona está comprobada y dispuesta ahí, para todo tipo de gente. Al menos, con un e-mail escrito a mano, las cosas tendrían menos descaro.

Y E-mails escritos a mano, por suerte, he recibido varios.

Aunque en realidad la gente no se me junta ni en los recreos y por eso me limito a escribir.
Oh humanidad.

7 creen saber que...:

Dídac at dídac dijo...

sii maldita tecnologia del hoy, yo todavia no me enfermo de la epidemia de Hi5, y Faceboork, o el Metroblog, todavia no me llega y espero que nuca lo haga... aah yo si he recibido, postales y cartas del correo comun, es bonito ver la caja toda engrapada y con muchos sellos, o el sobre grandotee que contiene una postal chiquita... pero cada vez se esta acabando, yo creo que la pelicula de Wall-e tiene mucha razon.

Tambien te odioo, y te deseo lo pioor en este años!!, con todo cariño pro supuesto.

:::X@Vy::: dijo...

Pasame tu direccion y yo te mando una carta bien chida, ai propeis =D.

PD:Chillon.

Fargok dijo...

Digo lo mismo que X@vy, excepto por el PD. Me encanta lo que escribes, neta, y ya sè que te cansa que te lo diga y eso, pero me vale madres. Anda, dame tu direcciòn y te mando una carta perfumada con estampitas compradas en la papelerìa de atrás de mi casa, una foto mía en papel fotográfico (otra reliquia te museo) autografiada y veinte dólares canadienses (mmm... bueno, tal ves eso no ._o).

Ya hasta me emociono cuando en el e-mail veo un correo que no es cadena ni anuncio ni publicidad ni notificaciones de MySpace... Porque es rarísimo ya encontrar una verdaera carta escrita por alguien pensante y no sólo reenviada, que te quiere decir algo.

Ahora lo pienso y sólo he recibido dos cartas por correo postal en mi vida. Una de mi abuela y eso cuando yo iba en 1º de primaria y porque nos dejaron de tarea hacerle una carta a un familiar y ella me respondió (aunque nos veíamos cada fin de semana...) y la otra de Memo (vaya). Y alguna vez me contaste lo que pusiste de tu amigo ñoño (xD), lo recuerdo.

Bueno, pues, te cuidas.

el juntacadáveres dijo...

entretenido entretenido...
jejeje...


saludos...

pk dijo...

lo confieso: yo tengo una relación epistolar viva, con una prima... es curioso cómo hay varios e-mails con la pregunta: "llegó?" "llegó?".

abrazo!

Swirlies dijo...

Querido Diego, así es. Esta patología tecnológica es cada vez más grande, y sin embargo, todavía uno se pregunta ingenuamente si es posible liberarse de su propio contexto, lol.

Xavy, ¡VA! Te la paso y me mandas una con florecitas y toda la cosa, jajajaja.

A tí también te la paso Fargok, nomás que TENGO MIEDO QUE ME SECUESTREN, lol.

Gracias Junta.

Uy amigos de tinta pk. Yo quiero darte otro abrazo.

Yayo Salva dijo...

Mantengo todavía bastantes contactos epistolares digamos "clásicos". Me encanta escribir con una buena estilográfica. Sí, las nuevas tecnologías (que no rechazo) invitan a la brevedad y a la mala ortografía.
Un cordial saludo, peque.