A veces no todo está bien. Pero no soy insensible: Yo no tengo la culpa de todas las situaciones, y tampoco merezco estar así. No se trata de hacerme pasar por la víctima, sólamente no puedo hacerme cargo de todo y a veces no tengo por qué hacerlo. Tengo otras cosas que hacer y no puedo manejarlo todo. Si ellos no han querido hablarme yo no tengo por qué empezar; Después de todo yo soy el enojado. Yo soy el que está harto, tal vez no de ellos, a lo mejor de mi relación con ellos. A lo mejor estoy tan harto de mí mismo que ya no sé cómo volver a las cosas simples. Todo se complica aún. Y yo no tengo por qué resolverlo.
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4 comentarios:
El primer (y único) día que nos vimos me dijiste que todo lo que yo esribía en mi blog era demasiado críptico. A veces escribía sobre cosas tan locales que difícilmente quien me leyera sin conocerme en persona o muy bien podría entender. Ahora lo vuelvo a leer y he de confesar que a veces mi memoria me traiciona y ni yo mismo estoy seguro de a qué me refería.
Sea cual sea el caso, las palabras salen de una manera muy fluída y sí que escribes bonito.
Saludos.
Ciertamente, uno no puede cargar con todo el peso del mundo y cambiarlo. A veces, como dices, ni siquiera del pequeño mundo de cada cual. Pero las cosas complejas (y también los asuntos) se componen de partes simples encadenadas. Si una falla se corrompen las siguientes. Quizás si buscaras el eslabón averiado... Siempre que pienses que vale la pena.
Pásate por el blog de clásica. Quizás te interese lo último que he subido. En todo caso ¡Felices Fiestas!
qué oportuno comentario Yayo, porque tienes razón, si falla algo se corrompe lo que le sigue. Afortunadamente todo salio bien. Ya sabes, no siempre uno puede estar bien con los demás, pero cuando son amigos de verdad en el fondo uno sabe que debe perdonar, aunque no siempre sea el momento correcto.
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